15.11.15

Des-conocido.

El destino es caprichoso. Es extraño.
Como tú, un extraño. Uno más, en esta vastedad en que vagamos. Uno más, y sin embargo..
No sabría decir si ha sido tu aroma lo que reconocí como algo familiar y cercano, o la profundidad sincera de tu mirada. La levedad con la que me has rozado, o esa manera de lanzar al viento lo más recóndito de ti, tu aceptación y tu calma mientras me impregnaba, como la tierra se impregna con el rocío, poco a poco, de tu confianza.
Has sido, las palabras de un amigo en labios de un desconocido. La sencillez de quien no ansía nada de lo que pueda prescindir, la inocencia de un niño contra la enfermedad de un mundo mísero e infortunado.
Has sido como un espejo sólo capaz de reflejar sonrisas. El caramelo ofrecido con dulzura a un niño. El abrazo que te sostiene al límite del precipicio.
Fuiste miedo, recelo.
Y has sido el logro de transformarte en todo lo que ya he nombrado. En ilusión, en beso inesperado, en esa sensación de los primeros rayos de luz entrando por la ventana.  Has sido las palabras agolpadas bajo el nudo del estómago y el rubor de mis mejillas.
Has sido casualidad o destino.
Sea lo que sea, has sido un día y medio sin horas ni minutos, una tregua, o el sentimiento que provoca los abrazos.
Has terminado con el extraño, ahora eres TÚ, y puedo agradecerle al mundo que no seas ningún otro.

Por aquí han pasado..