22.9.09

niulaif

Y el viento sopló con fuerza, arrastrando los recuerdos con el polvo que habían acumulado sobre sí a un rincón.
Como agua de lluvia todo pasaba deprisa, entre el tumulto y con un susurro ensordecedor que no dejaba distinguir una sola palabra.
No podía mirar hacia atrás, porque no tenía pasado. No miraba hacia delante porque le asustaba el futuro. Agacha la mirada y observa sus pasos, solo tiene su presente.
Se dejó la maleta en el andén. Sonrió a sus pies, y susurró un Adiós.

Y donde llegase comprará una vida nueva, una maleta, y empezará a llenarla, poco a poco, desde cero.
Lo que nunca tirará son sus botas viejas.

2 comentarios:

Javier Pascual dijo...

Guardando esas botas recordará la dureza del camino y los errores a no repetir.

PαulαLικα ©. dijo...

Basta que con ellas recuerde que ha caminado. ;)

Por aquí han pasado..