15.3.10

Arruinando vidas.

Te levantas a veces con cierto dolor en el cuello y pocas ganas de seguir las huellas que se conservan de lo andado ayer. Sabes que algo de alguna forma arruina tu vida y la de los demás, y sientes que sus caras tristes, sus ojos vidriosos no te dejan mirar a otro lado, como una manera de torturarse, con la mirada fija en ese tipo de luz que a todos nos hace daño.

Culpas al sistema de ser unas alimañas, unas sabandijas que te chupan la sangre hasta que no te queda nada. No tienes ilusión, ni nada con lo que ilusionarte de nuevo. Sus sonrisas agrietadas y su risa seca como la tos de un fumador empedernido.

Si, tal vez la culpa es del sistema. Pero tal vez somos nosotros quienes no nos empeñamos demasiado. Somos nosotros quien asumimos la esclavitud. Nos da miedo soñar, nos da miedo volar alto, nos da miedo caernos,..como si nunca hubiésemos tropezado. Asumimos responsabilidades, nos sometemos a la vida.

No vivimos felices porque nos da miedo que la felicidad no nos deje seguir con vida. ¿Qué forma de vivir es esa? Preferimos 5 horas de una especie de seriedad fría y asfixiante propia de velatorio a un minuto de carcajadas, sólo por represalias a romper el silencio o a que después nos duela la tripa de tanto reír.

Y es verdad que el sistema a veces no nos deja reír, es verdad que nos vemos sin un techo, sin la cultura que necesitamos, o sin el dinero que nos tiene que vestir. Todo eso es cierto. Pero tenemos tanto miedo de la risa como de la protesta. Nos da miedo cambiar las cosas por si salen mal. Nos da miedo intentar ser felices.

Y todo porque dejamos que todo se quede en inútiles intentos.

A mi lo que me da miedo es convertirme en ese tipo de gente. En ese tipo de personas que odian su vida y asumen tontamente que la vida no es bonita y eso es todo cuanto pueden hacer. No voy a convertirme en una de esas personas que estudian por ese buen sueldo que no tendrán. No quiero poder pagar esa bonita casa que no tendré con quien compartir. No voy a quedarme esperando en un andén, sabiendo que ese metro va en la dirección de “Aquí no se viene a sonreír”.

He tenido muchos aciertos y muchos errores. No voy a ser de esas personas que “lo deja estar”, no voy a decir que me he equivocado con los brazos cruzados. Sencillamente no pienso ser ese tipo de reacción que consiste en no reaccionar.

Tenemos que luchar por lo que queremos, porque si resulta que es verdad que no se puede ser feliz, renuncio. Si es imposible ser feliz..yo no quiero vivir más, no estoy aquí para eso.



4 comentarios:

Jorge dijo...

Muy bueno, Paula.
En mayo creo que nos veremos por Madrid! :)
Un beso.

PαulαLικα ©. dijo...

Si? Vaya, genial! :D

Allek dijo...

hola!
te invito a que pases por mi casa
dejare la puerta entreabierta..
te dejo un fuerte abrazo!!!

Francisco Cenamor dijo...

Querida Paula, el próximo viernes 26 de marzo haremos una breve reseña de tu blog en nuestro blog literario Asamblea de palabras para que nuestras lectoras y lectores conozcan tus textos.
Un saludo.

Por aquí han pasado..