Y aunque aún no encuentro grandes motivos,
19.4.13
6.4.13
De corazones abiertos, y rotos felices.
Me siento visceral.
Hoy no hay medidas para nada.
Me siento etérea, como si pudiera desaparecer en cualquier momento.
Como si nunca pudieras agarrarme.
Y, en realidad, ya lo has hecho.
Y no se si he escapado o nunca estuve de verdad ahí.
Me veo desde fuera.
Y mientras una flota la otra emprende el vuelo, y una tercera, sonríe con picardía: se pone un grillete.
Ella, mientras prende un cigarro, no deja de sonreír.
Ha descubierto que incluso encadenada, es libre.
Es como si se te abriese el pecho, en canal; porque el corazón necesitaba latir más.
Necesitaba volar, y he volado; tenga o no tenga las alas rotas.
.
10.3.13
De domingo y de miedo.
Confío tanto en el silencio escondido de este blog como en la gente. Muy poco y sin interés. Estas lineas gritan con dolor y rabia, y siempre con la felicidad de la liberación: como mucha gente ahí fuera.
Será que es domingo.
O será que me canso de tanta indiferencia, o que la indiferencia está dando paso al asco, al odio, a todas esas sensaciones desagradables. Como cuando no encuentras la mirada que buscas y se te arruga un poquito el alma.
Será...y es, que me he cansado de tanto costumbrismo. Y que alguna vez tiene que volver ese duendecillo cabrón que te aparta, te da un tortazo, y te recuerda de repente que tú no deberías estar ahí. Que ni eres ni quieres ser lo que estás viendo ni lo que estás haciendo. Que te devuelve a la realidad de una patada y hace que todo se vuelva gris de nuevo.
Ya no se si fue el domingo o la luz del alba asomando sobre el caos más propio de un vertedero que de una sociedad supuestamente avanzada. Lo que esta claro es que es un mal supuesto, y que la luz siempre nos ayuda a abrir los ojos, y que estos pueden ver tanto el pasado como el futuro.
Y (aquí viene la conclusión), así es como se da uno cuenta de que el futuro solo tiene una cosa clara: Que lo único que nos esclaviza es nuestro propio miedo, y yo quiero ser libre de una vez.
Pero los domingos, no quedan fuerzas para luchar.
Será que es domingo.
O será que me canso de tanta indiferencia, o que la indiferencia está dando paso al asco, al odio, a todas esas sensaciones desagradables. Como cuando no encuentras la mirada que buscas y se te arruga un poquito el alma.
Será...y es, que me he cansado de tanto costumbrismo. Y que alguna vez tiene que volver ese duendecillo cabrón que te aparta, te da un tortazo, y te recuerda de repente que tú no deberías estar ahí. Que ni eres ni quieres ser lo que estás viendo ni lo que estás haciendo. Que te devuelve a la realidad de una patada y hace que todo se vuelva gris de nuevo.
Ya no se si fue el domingo o la luz del alba asomando sobre el caos más propio de un vertedero que de una sociedad supuestamente avanzada. Lo que esta claro es que es un mal supuesto, y que la luz siempre nos ayuda a abrir los ojos, y que estos pueden ver tanto el pasado como el futuro.
Y (aquí viene la conclusión), así es como se da uno cuenta de que el futuro solo tiene una cosa clara: Que lo único que nos esclaviza es nuestro propio miedo, y yo quiero ser libre de una vez.
Pero los domingos, no quedan fuerzas para luchar.
5.3.13
De los días de museo y reflexiones en el autobús.
Sábado, 19 de marzo de 2011 a las 4:01
Decía el mito del andrógino, en el banquete de platón, que cuando Zeus se enfadó y lanzó un rayo, dividió por la mitad una criatura de 4 piernas y brazos, y 2 cabezas.
Será por eso, que todos buscamos esa otra mitad que nos fue arrebatada, y será por eso que el primer instinto, es el abrazo, y unirse de nuevo, como la criatura primitiva.
Maldito Zeus, entonces, que nos hizo tener que buscar.
Ahora bien, qué sería de nosotros sin la maravillosa sensación de encontrar esa otra mitad nuestra..
20.1.13
Pasajeros y eternos.
Soy la eterna idiota, que siempre esperará un compañero de viaje.
Alguien para quien lo más importante de cada momento sea compartir un rato de carretera y manta hasta el próximo amanecer en cualquier punto del planeta. Ese rato con banda sonora, perdidos a millas del lugar al que pertenecemos.
Alguien que no quiera pertenecer a nada más que a ese momento, a nada más que a los besos robados y las risas, y a nuestro silencio.
Alguien para quien lo más importante de cada momento sea compartir un rato de carretera y manta hasta el próximo amanecer en cualquier punto del planeta. Ese rato con banda sonora, perdidos a millas del lugar al que pertenecemos.
Alguien que no quiera pertenecer a nada más que a ese momento, a nada más que a los besos robados y las risas, y a nuestro silencio.
7.1.13
Payaso.
Melena de pelo tieso,
por travieso.
Una pelota de ping-pong es la nariz,
y una sonrisa desdentada,
de feliz.
Las orejas despegadas-como las alas-.
Las botas,
grandes y rotas.
Y en la punta del sombreroun pompón de terciopelo.
Pantalón corto,
chaqueta larga,
y un lazo como una hélice
de corbata.
Lleva llenos los bolsillos
de chistes y chascarrillos.
Además de payaso,
es músico y poeta,
y después de decir versos,
toca la trompeta.
Ya es tu amigo
el importante señor payaso.
(Se pondrá triste,
si no le haces caso).
Y la mitad de este poema de Gloria Fuertes sobre un payaso, describe al tipo perfecto.
2.1.13
Aire,con desaire.
La base de la confianza, es la desconfianza, o viceversa.
Por eso, lo peor es gritarle sólo al aire, que se va, se va siempre, y cuando menos lo esperas te azota en la cara, y te come por dentro. Y se pone las zapatillas de estar en casa para quedarse a tu vera. Te mira con aire condescendiente.
No te importa, no te importa. Y desde dentro te habla para decirte que la has vuelto a pifiar. Y a él, le tienes que creer, porque es viento, y es mejor no enfadarle.
Esas son las cosas que no quieres entender, y que cuando entiendes se ha hecho tarde, y volverá para azotarte en la cara.
Fíjate si le habré enfadado, por no querer entender, que me hoy me ha quitado la bufanda y me ha apagado el cigarro. Y ahí me he quedado yo, sin abrigo y sin ese cigarrito para pensar.
Vamos, que sólo le ha faltado llamarme idiota. Me lo habré ganado.
Por eso, lo peor es gritarle sólo al aire, que se va, se va siempre, y cuando menos lo esperas te azota en la cara, y te come por dentro. Y se pone las zapatillas de estar en casa para quedarse a tu vera. Te mira con aire condescendiente.
No te importa, no te importa. Y desde dentro te habla para decirte que la has vuelto a pifiar. Y a él, le tienes que creer, porque es viento, y es mejor no enfadarle.
Esas son las cosas que no quieres entender, y que cuando entiendes se ha hecho tarde, y volverá para azotarte en la cara.
Fíjate si le habré enfadado, por no querer entender, que me hoy me ha quitado la bufanda y me ha apagado el cigarro. Y ahí me he quedado yo, sin abrigo y sin ese cigarrito para pensar.
Vamos, que sólo le ha faltado llamarme idiota. Me lo habré ganado.
1.12.12
Ost.
Esa ducha que pretende ser más un rato de relax que un acto de higiene. El volumen bien alto para disfrutar del Echoes de Pink Floyd.
El último cigarrillo antes de acostarse, con la luz de una única vela que hace funcionar el quemador de aceite iluminando la habitación. Sonando la imprescindible Kashmir de Led Zeppelin y el pijama ya enfundado.
30 minutos al día que equivalen a la felicidad más absoluta.
El último cigarrillo antes de acostarse, con la luz de una única vela que hace funcionar el quemador de aceite iluminando la habitación. Sonando la imprescindible Kashmir de Led Zeppelin y el pijama ya enfundado.
30 minutos al día que equivalen a la felicidad más absoluta.
28.11.12
Robert Nesta Marley
14.11.12
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