12.11.09

Dieciocho cumpleaños.

El número de velas que no soplé, de otoños que arrastraron sus hojas bajo mis pasos.
Dieciocho primaveras, veranos que pasan volando por las manillas de un reloj viejo.
Dieciocho años.
Saber que tienes libertad para hacer lo que quieras pero seguir haciendo lo mismo. Saber, simplemente, que tu libertad está ahí, para cuando quieras usarla.

Sinceramente el viento venía fuerte últimamente. De esos vendavales que te aplastan contra el suelo y no te dejan caminar, que te golpean con el cabello en la cara y a veces lloran para que no te sientas tan sola.
Y un once de noviembre más, un día cualquiera para la mayoría, el viento se calma y empieza a soplar a tu favor en vez de hacerlo en contra. Las doce de la noche ya no son hora de irse a casa, (nunca fui una cenicienta, la verdad). Las doce trajeron un abrazo de los que se echaban de menos, una sorpresa de las que tanto te recuerdan a esos amigos. Trajeron regalos inesperados, de esos que solo pasan una vez, de los que gritan que se acordaban de ti cuando, seamos sinceros, tú no te hubieras acordado de ellos.
La tormenta dejó salir al sol. Despertar con una llamada de amigos en vez de un despertador fue una mejor forma.
Un viaje en metro pensando en la cantidad de cosas que habían cambiado, la cantidad de sueños que se habían cumplido sin haberme dado ni cuenta, sin haberlos apreciado siquiera. Llegar a clase y encontrarte a quienes, aunque hace dos días eran desconocidos son quienes ahora te sacan las sonrisas, con una tarta que podría gustarte más que cualquier otra. Comer con un amigo sin enterarte de cuántos segundos pasan, y hablando por hablar, explicándose por explicarse..sabiendo que no hace falta. Tantas llamadas, mensajes, gestos que simplemente no esperas o no querías esperar para cuidar ese frasco de cristal frágil al que llaman ilusión.
Un día de los que el viento sopla fuerte para elevarte, para subirte alto. Alto, donde están los abrazos y el calor humano, la cercanía, el sentirse querido, muy alto.

Dieciocho años por la gente que estuvo y no está, la gente que no estaba y está, tantas personas maravillosas que podría no haber conocido, por los que quedan y a los que adoro echar de menos, y el resto de cosas que llegarán, esas que aún no conozco y por las que sé que tengo que seguir luchando.


G.R.A.C.I.A.S.

3 comentarios:

octavio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
octavio dijo...

decimoctavo cumpleaños, señora periodista. estoy hasta los huevos de que los madrileños me corrijan el leismo y de oriles a ellos el "ej que" asique... leña al mono

Siab-MiprincesaAzul dijo...

Yo te felicito por los 18 años!! un comienzo de una gran vida...
un beso

Por aquí han pasado..